lunes, 28 de mayo de 2007

Nadie es lo que viste


A veces la gente cambia su ambiente, sus amistades o hasta su manera de vestir, pero eso no significa que cambien su esencia.

Yo paso por algo similar, muchos me han dicho que he cambiado bastante, quizas porque ahora me tomo la vida con mas ligeresa y porque todo en mi es más relajado, incluso mi vestir, pero al fin y al cabo sigo siendo la gruñona de siempre, la chica que todo lo ve con distintas interpretaciones, la que todo se cuestiona y la que siempre trata de dibujar sonrisas en la gente...


Escribi esto porque una amiga ha sido cuestionada por su cambio de ambiente, amistades y actitudes, pero ella sigue siendo la misma.

¿Incomprensión? tal vez, quizas la palabra adecuada sea confusión. Sí, creo que la palabra es confusión, porque la gente tiende a confundirlo todo, hasta lo más simple les resulta complicado y convierten una frase sencilla en la mayor de las incógnitas de la vida.

Creo que muchos coinsidiran en esto conmigo, es más muchos hemos sido participes de tan atroces barbaridades, por ejemplo, no falta la clase de personas que ven una actitud de una persona en un dia de enojo, tal vez una mala cara sin razon alguna, y se quedan con esa impresión de aquella persona que tenía el peor de sus días sin saber que esta persona pasaba por un infierno. Luego se vuelven a encontrar y no pueden creer que tan desagradable tipo, fuese la simpatía con patas.

Siempre he dicho que hay que darse el tiempo para conocer a la gente que nos rodea para así evitar caer en estas atrocidades, no por vestir de una manera se juzga a la gente, no por la expresion de alguna idea se juzga a la gente, tratemos de investigar cual es el motivo de tales actitudes o hechos y nos daremos cuenta de que nadie es una proyección de su imagen exterior o de situaciones momentaneas.

Cambiemos nuestra manera de vestir y de actuar algunas veces, es un buen ejercicio que ayuda a ampliar la mente de la gente y la nuestra y que nos revitaliza y nos sacará de la rutina impidiendo que caigamos en la monotonía que ahoga al mundo.

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